Miradores que cuentan historias
En cada alto, mira atrás y nombra mentalmente los tejados, el castillo, las chimeneas que aún humean. Es un inventario afectivo que te ancla al territorio. Muchas veces un vecino señalará un cortijo lejano y te revelará un atajo conocido, gesto que convierte un mapa en conversación y un esfuerzo en aprendizaje compartido.